domingo, 23 de enero de 2011

PREMIOS Y CASTIGOS


Todos hemos visto de cerca cómo se producen rabietas incontrolables cuando papá o mamá se niegan a satisfacer las exigencias y caprichos de los más pequeños de la casa, y en la que cada uno pretende tensar la cuerda de su lado; aunque es obvio que, son los papás los que tienen que conservar la calma y tomarse muy en serio este aspecto de la educación de los niños. A continuación encontrará algunos alcances que le serán de gran utilidad en la crianza de los engreídos de la casa:



Las rabietas suelen ser algo muy común en niños alrededor de los dos años. Por ejemplo, muchos padres, al ver a sus hijos hacer grandes escándalos tratan de solucionar el problema brindándole al niño lo que está exigiendo, cuando lo correcto es dejar que se le pase el berrinche, ya que de lo contrario se dará cuenta de que dar gritos y llorar será la mejor forma de alcanzar lo que quiere y la   usará siempre que ambicione algo que vaya en contra de los deseos de sus papás.
Los Premios, deben ser la recompensa, al esfuerzo o la constancia, no se debe premiar al niño por todo, ya que al final no va a valorar ni el premio, ni lo que supone esforzarse. Tengan presente que los premios no tienen porque ser siempre cosas materiales, aquí la imaginación no tiene límites, los premios pueden ir desde un sticker, una medalla hecha en casa, un dulce, un juguete, un abrazo, un beso o una frase alentadora. Lo importante es la actitud que los padres muestran al brindarles el premio, suelen ser de gran importancia, las expresiones de alegría, orgullo, que pueden ir acompañados de besos y abrazos.  


“Tengan presente papis que si abusan de los premios, los niños sólo harán las cosas si les prometemos algo a cambio y se volverán dependientes de estímulos externos para actuar”.


En el caso de los castigos, no deben ser utilizados como primer recurso ante una conducta inapropiada. Los profesionales de la educación y la psicología están de acuerdo en que el castigo físico nunca se debe realizar, no favorece lograr la solución de los problemas, si que, hacen que los niños piensen que la violencia es la mejor forma de encontrar soluciones, llegando incluso muchos niños a pensar que el mundo se rige por la “ley del más fuerte” y al crecer, solucionarán sus problemas, a través de la agresión.
 
 Es importante que al momento de aplicar un castigo a su niño, éstos deben ser inmediatos a la conducta inadecuada y en espacios cortos de tiempo. Al escoger un castigo, asegúrese de que se está proporcionando también disciplina positiva. En sí mismo, el castigo no enseña al niño a portarse bien. Para animar al niño a actuar de la forma deseada, se deben definir, enseñar y recompensar las conductas positivas que se quieren establecer. Si se castiga a un niño por correr de un lado a otro de la calle, hay que enseñarle también a pararse, mirar y escuchar antes de cruzar la calle. Elógiele por quedarse en la acera o por mirar cuidadosamente antes de cruzar la calle. Esto hará que el castigo por comportamientos inadecuados sea más eficaz.
 
ALGUNOS CONSEJITOS PARA REGAÑAR A NIÑOS PEQUEÑOS:
- Acércate a él, no le grites desde lejos.
- Ponte a su altura para asegurarte de que te oye.
- Procura que esté quieto mientras le hablas, para ello puedes sujetarle por los brazos.
- No utilices la amenaza.
- Habla con un tono suave pero firme. Debes hacerle ver que estás disgustado por lo que ha hecho.
- Déjale muy claro por qué le estás regañando para que sepa que ha hecho mal y no lo vuelva a repetir.
“Recuerde que parte de amar a su hijo es corregirlo cuando es pequeño, de esta manera cuando sea grande no olvidará todas las enseñanzas de su niñez”.